viernes, 31 de octubre de 2014

Consejos útiles sobre la poda. Distintos cortes a realizar.

Como cada año, o cada dos, según nuestra necesidades conviene dar un repaso y acicalar a los árboles de nuestro huerto o jardín. Para ello es conveniente disponer de algunas nociones básicas sobre la poda de ramas de distinta envergadura, ya que no es lo mismo el corte que necesita una rama de pocos centímetro de grosor que una rama gruesa con varios años de vida.
Con la poda además de tener un árboles bonitos podemos conseguir unos ejemplares sanos y fuertes. Por eso es conveniente atreverse y decidirse a practicar la poda teniendo en cuenta algunas "normas" bastantes sencillas.

Razones para Podar
Las principales razones para podar árboles ornamentales y de sombra son: la seguridad, la salud y la estética. Además, la poda puede estimular la producción de fruta y elevar el valor de la madera. La poda por seguridad  implica remover las ramas que podrían caer y causar lesiones, o daños a la propiedad; suprimir las que obstruyen la visibilidad en calles o entradas de vehículos; y suprimir las que interfieren con líneas de servicio público. La poda por seguridad se puede evitar, en gran parte, eligiendo con cuidado especies que no crezcan más allá del espacio disponible y que posean la forma y el vigor apropiados para cada lugar.

La poda por razones de salud  implica remover la madera enferma o infestada
de insectos, el adelgazamiento de la copa para mejorar la ventilación y reducir problemas de plagas, y la remoción de las ramas que rozan o se entrecruzan. La mayor utilidad de la poda es estimular el desarrollo de una estructura vigorosa en los árboles y reducir la probabilidad de que los dañen las inclemencias del tiempo. Quitar las ramas rotas o dañadas ayuda a curar las heridas.

La poda por estética  intenta mejorar
las características naturales de los árboles y alentar la producción floral. La poda para mejorar la forma es especialmente útil con árboles de crecimiento abierto, que pierden muy poco follaje en forma espontánea.


Todas las plantas leñosas pierden ramas por la sombra y la competencia. Las ramas que no producen los carbohidratos necesarios para mantenerse, por fotosíntesis, mueren y luego caen; las heridas resultantes se sellan con tejido cicatricial (callo). El viento o la acumulación de nieve y hielo puede arrancar las ramas débilmente unidas. Las ramas arrancadas por fuerzas naturales suelen dejar grandes heridas con desgarramientos que rara vez sanan. Como práctica de cultivo, la poda puede complementar o sustituir esos procesos naturales, aumentando así el vigor y la longevidad de las plantas.

La forma de los árboles es muy variada, pero las más comunes son piramidal (excurrente) y esférica (decurrente). Los árboles de copa piramidal, por ejemplo., la mayoría de las coníferas, tienen tronco central fuerte y ramas laterales más o menos horizontales, que no compiten por la dominancia con el tronco central. Los árboles de copa esférica, por ejemplo., casi todos los de madera dura, tienen muchas ramas laterales que compiten por la dominancia.

Para reducir la necesidad de podar, lo mejor es estudiar la forma natural del árbol. Es muy difícil dar una forma antinatural a un árbol sin un trabajo constante de mantenimiento.

El desramado y la poda ornamental son casos extremos de poda para crear un efecto deseado no natural. El desramado es la poda anual de árboles para remover todo el follaje nuevo. Al año siguiente hay gran profusión de vástagos en las puntas de las ramas. En la poda ornamental se da forma geométrica o de animales a árboles o arbustos. El desramado y la poda ornamental son aplicaciones especializadas de la poda para alterar la forma natural del árbol. La poda ornamental demuestra que, con cuidado y atención, se puede dar casi cualquier forma a las plantas. Sin embargo, así como la poda apropiada puede mejorar la forma o el carácter de las plantas, la poda incorrecta puede destruirlas.


Figura 1 En color azul las ramas que
se deben podar.
Métodos de Poda 

Con árboles jóvenes, el objetivo de la poda debe ser darles una estructura vigorosa. A medida que maduran, la meta de la poda será, más bien, mantener su estructura, su forma, su salud y su apariencia.

En la poda correcta, los cortes se hacen en los nudos, es decir, en la unión de las ramas o vástagos. En primavera, el crecimiento anual empieza en las yemas y los vástagos, hasta que se forma un nuevo nudo. El tramo de rama entre dos nudos se llama entrenudo.

Los tipos más comunes de poda son:

1. Adelgazamiento de la copa (Fig. 1)


 El adelgazamiento de la copa, sobre todo en árboles de madera dura, es el corte selectivo de ramas para mejorar la penetración de luz y la circulación del aire en la copa. Su fin es conservar o desarrollar la estructura y la forma del árbol. Para evitar tensiones innecesarias y la producción excesiva de vástagos epicórmicos, no se debe cortar más de la cuarta parte de la copa viva en una sola operación. Si necesita podar más, hágalo en varios años sucesivos.


Figura 2
2. Elevación de la copa (Fig. 2)

La elevación de la copa consiste en cortar ramas de la parte inferior de un árbol a fin de dejar espacio para peatones, vehículos, edificios o servicios, u obtener troncos limpios en la producción de madera. Si poda las ramas bajas del pino blanco puede prevenir la roya. Para árboles que crecen en la calle, el reglamento municipal suele especificar el espacio libre mínimo. Después de la poda, la relación entre el follaje vivo y la altura total del árbol debe ser cuando menos de dos tercios (p. ej., un árbol de 12 m debe tener ramas vivas en los 8 m superiores por lo menos).

En árboles jóvenes, puede conservar ramas “temporales” en el tronco para propiciar la forma ahusada y protegerlos del vandalismo y las enfermedades por exceso de sol. Elija como ramas temporales algunos vástagos poco vigorosos, a intervalos de 10 a 15 cm a lo largo del tronco. Pódelos cada año para retardar su crecimiento ya que, finalmente, serán removidos.

Figura 3
3. Reducción de la copa (Fig. 3)

La poda para reducir la copa se usa sobre todo cuando un árbol rebasa el espacio asignado. Este método, llamado a veces poda de horquilla descendente, es preferible al desmoche porque produce una apariencia más natural, retarda la fecha de la siguiente poda y minimiza la tensión (véase cortes de horquilla en la siguiente sección).

La reducción de la copa es un último recurso y suele dejar en los troncos grandes heridas que pueden atraer la pudrición. Este método nunca debe aplicarse a un árbol de forma piramidal. A la larga, es mejor solución remover el árbol y sustituirlo por otro que no crezca más allá del espacio disponible.


Cortes de Poda

Al podar, los cortes deben hacerse de modo que sólo se remueva el tejido de las ramas y el tejido del tronco no sufra daños. En el punto donde la rama se une al tronco, los tejidos de ambos son contiguos, pero están separados. Si al podar corta solamente los tejidos de la rama, es probable que los tejidos del tronco no mueran y que la herida sane mejor.

Figura 4 A
1. Poda de ramas vivas (figura 4)

Para encontrar el sitio donde debe cortar, busque el cuello de la rama que sale del tejido del tronco debajo de la base de la rama (Figura 4A) . En la superficie de encima suele haber un reborde de corteza de la rama (más o menos) paralelo al ángulo de la rama, a lo largo del tronco del árbol. El corte correcto no daña ni el cuello ni el reborde de corteza de la rama.



Figura 4 B Y 4 C
Un corte correcto empieza justamente afuera del reborde de corteza de la rama y baja en ángulo, apartándose del tronco del árbol, sin lesionar el cuello de la rama (Figura 4 B) . Corte lo más cerca posible del tronco, en la axila de la rama, pero fuera del reborde de corteza de ésta, para que el tejido del tronco no sufra lesiones y la herida sane lo antes posible. Si el corte se hace demasiado lejos del tronco, dejando un tocón de rama, el tejido de ésta muere y la herida se cierra con tejido cicatricial procedente del tronco. La herida tarda en cerrar porque ese mismo tejido del tronco tiene que sellar también el tocón.

La calidad de los cortes de poda se puede evaluar examinando las heridas al final de la temporada de crecimiento. En los cortes de poda bien hechos se forman anillos concéntricos de tejido cicatricial (Fig. 4C). Los cortes lisos que se hacen dentro del borde de la corteza o el cuello de la rama provocan un intenso desarrollo de tejido cicatricial a los lados de las heridas de poda, con muy poca formación de dicho tejido en la parte superior e inferior . Como dijimos, los cortes que dejan tocones provocan la muerte del resto de la rama, y el tejido cicatricial se forma alrededor de la base, con los tejidos del tronco.

Al cortar ramas pequeñas con podaderas manuales, asegúrese de que la herramienta esté bien afilada para que el corte sea limpio y no cause desgarramientos. Las ramas grandes que requieren el uso de sierra deben sostenerse con una mano mientras se hace el corte. Si la rama es demasiado grande y no puede sostenerla, haga el corte en tres pasos para no desgarrar la corteza .

1.
El primer corte es una muesca superficial debajo de la rama, afuera del cuello. Este corte impedirá que la rama desgarre el tejido del tronco al caer, separándose del árbol.
2.
El segundo corte debe hacerse en la parte externa del primero, a través de toda la rama, dejando un tocón corto.












3. Luego se corta el tocón justamente afuera del reborde de corteza o el cuello de la rama, y termina la operación.

FIGURA 5
3. Corte de horquillas (Fig. 5)

Un corte correcto empieza apenas sobre el reborde de corteza de la rama y se extiende a través del tronco, paralelamente al reborde. El tronco removido suele ser demasiado grande para sostenerlo con una mano, y se requiere el método de tres pasos.

1.
En el primer corte, haga una muesca en el tronco, en el lado opuesto a la rama que será retenida, muy por encima de la horquilla.
2.
Inicie el segundo corte dentro de la horquilla de la rama, muy por encima de su reborde de corteza, y corte el tronco, por encima de la muesca.
3.
Corte el tocón restante apenas dentro del reborde de corteza de la rama, a través del tronco, en dirección paralela al reborde.

Para evitar el brote excesivo de vástagos epicórmicos en el tronco, debajo del corte, o que la muerte de éste se extienda a una rama lateral más baja, haga el corte en una rama lateral que tenga por lo menos un tercio del diámetro del tronco en su punto de unión.


Guía para Podar
Para estimular el desarrollo de un árbol fuerte y sano, use la siguiente guía para podar.

Generalidades

  • Pode primero por seguridad, luego por salud y finalmente por estética.

  • Nunca pode árboles que estén cerca de cables de alta tensión o los rocen; mejor consulte a la compañía local.

  • No pode árboles si eso los hace más susceptibles a plagas importantes (p. ej., en áreas donde prevalece el marchitamiento del roble, no pode esos árboles ni en primavera ni a principios de verano; si hay árboles susceptibles al chamusco, pódelos solamente en su periodo latente).

  • Use esta guía de decisiones según el diámetro de las ramas que cortará: 1) menos de 5 cm - ¡hágalo!, 2) de 5 a 10 cm - piénselo dos veces; y 3) más de 10 cm - sólo por una buena razón.

Estudie la forma en que va a podar el árbol, desde la punta hacia abajo.
Conserve las ramas cuya unión forme un ángulo en U. Corte las ramas cuyo ángulo de unión sea débil, en forma de V y/o con corteza incrustada.
Lo ideal es que los árboles jóvenes tengan ramas laterales uniformemente espaciadas sobre el tronco principal.
Elimine todas las ramas entrecruzadas o que rocen entre sí.
Asegúrese de que las ramas laterales no tengan un diámetro mayor que entre la mitad y tres cuartas partes del diámetro del tronco, para que no crezcan troncos codominantes.
No corte más de la cuarta parte de follaje vivo del árbol en una sola operación. Si es necesario podar más, hágalo en varios años sucesivos.
Mantenga siempre ramas vivas en dos tercios de la altura total del árbol cuando menos. Si corta demasiadas ramas bajas, entorpecerá el desarrollo de un tronco lozano.
Suprima los vástagos basales y los vástagos epicórmicos vigorosos.
Pode para reducir la copa sólo si es absolutamente necesario. Haga el corte en una rama lateral que tenga por lo menos un tercio del diámetro del tronco que va a remover.
Si necesita suprimir más de la mitad del follaje de una rama, córtela completa.

Espero que estos consejos puedan servir de ayuda a la hora de realizar la poda en el huerto casero o jardín. Hasta pronto.

FUENTE: http://www.na.fs.fed.us/

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